Falacia 1.
"La noche es fría y se obtiene subexponiendo 2 puntos, un filtro 80......"
La noche es fría y cálida, es ambigua, es roja y amarilla. La noche tiene su propia luz, injustificada, esporádica, no respeta cánones, no da contras, rellenos, fondos, o sí. En la noche, las personas están sometidas a la luz, el sodio, los semáforos, la oscuridad completa; es una luz caprichosa que no tiene una fórmula matemática. La luz de la noche es la luz más íntima para crear, más comprometida, más sensual, más libre, porque todos tenemos una concepción propia de esa luz; un recuerdo íntimo.
"La noche es fría y se obtiene subexponiendo 2 puntos, un filtro 80......"
La noche es fría y cálida, es ambigua, es roja y amarilla. La noche tiene su propia luz, injustificada, esporádica, no respeta cánones, no da contras, rellenos, fondos, o sí. En la noche, las personas están sometidas a la luz, el sodio, los semáforos, la oscuridad completa; es una luz caprichosa que no tiene una fórmula matemática. La luz de la noche es la luz más íntima para crear, más comprometida, más sensual, más libre, porque todos tenemos una concepción propia de esa luz; un recuerdo íntimo.
Falacia 2.
“La noche necesita fuentes grandes.”
La noche no necesita fuente ninguna, o necesita dos HMI de 18kw enfrentados hacia cámara. Afortunadamente, ninguno de estos casos es el nuestro, pero sí su concepción. Las fuentes son aquellas con las que se cuentan, la mayoría de las veces, no con las que se sueña. En la noche, sea interna o externa, las fuentes, las luces, son los protagonistas, pero, como todo a la noche, a la vez no lo son. Las luces pueden crear decadencia, romance, éxtasis, pueden generar lo que se necesite donde se necesite. La noche no impone, a priori, un mayor despliegue de luz que el día. La noche no nos ofrece una fuente como sol con la cual combatir, la noche nos da espacio, nos da libertad para crear con las luces que tengamos, sean estas las que hayamos soñado o no.
Falacia 3.
“En la noche, tu luz principal es la luz de sodio.”
La luz de sodio es uno de los mayores problemas a los que cualquiera se puede enfrentar. Esa lámpara amarillenta que se encuentra en todas las calles representa uno de los mayores problemas para la fotografía. Recrearla fielmente es costoso, difícil, e innecesario. La luz de sodio es nocturna, y, por lo tanto, tiene un gran componente íntimo en todos. La luz de sodio la crea el espectador, sus recuerdos de la noche. La luz de sodio no debe ser fría o cálida, no debe generar un degrade ni ser puntual, su único requisito es estar. Muchas veces el trabajo del fotógrafo es mínimo, ya que consta en crear elementos que inmediatamente lleven al espectador a lo que uno quiere mostrar, encontrar las codificaciones fotográficas para no imitar la realidad, solo excitarla. No es necesario decir que es en la noche donde esto prima.
Francisco Bouzas, Cinematografía
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